miércoles, 5 de marzo de 2014

Descubriendo la 'fauna' del gimnasio

¡El mundo del gimnasio es todo un mundo por descubrir! Y lo estoy descubriendo, ¡vaya que si lo estoy descubriendo! Aunque ahora no lo parezca, siempre he sido muy deportista. Cuando era jovencita estaba absolutamente enganchada al aerobic. Me encantaba e incluso hice mis pinitos como monitora. Iba a exhibiciones y entrenaba cuatro días a la semana. Pero lo hacía en un gimnasio pequeñito, muy familiar. Ahora voy a un gimnasio maravilloso cerca de casa pero muy grande, nada tiene que ver con el pequeño Akroasis Gym de Formentera. 

Es muy curioso analizar los distintos perfiles que acuden todos los días con el objetivo de hacer algo de deporte por salud, para verse bien o... ¡para lucirse! sí, de estos últimos hay unos cuantos. Ayer leía un artículo en la revista Grazia donde catalogaban a los usuarios de los gimnasios de una forma muy divertida: el monitor distraído, la monitoria motivada, la nueva... ¡y los que no tienen vergüenza! Con un(a) espécimen de este último tipo me topé (sufrí) yo ayer por la tarde al terminar mi clase de zumba a la que, por cierto, voy sin saltarme ni un día. 
El chulito sube pesas, la monitora motivada y el monitor distraído


La hora y lugar de los hechos: las 20.00 hrs en el vestuario femenino de un gimnasio madrileño. La protagonista, Marta (yo misma), se disponía a recoger sus cosas para irse a casa después de una divertida clase de zumba. A su alrededor, unas 30 mujeres entraban y salían de las duchas, se ataviaban con mallas y deportivas, otras optaban por ponerse el bañador antes de dirigirse a una clase de natación... Hacía calor, mucho calor, en un espacio relativamente reducido. Y entonces llegó ella, la coprotagonista de esta historia. Una mujer de entorno a 45-50 años. Salía de la ducha, envuelta en una toalla que le cubría todo el cuerpo. Se coloca a 10 centímetros de la protagonista y, con total naturalidad, deja caer la toalla al suelo. Busca y rebusca algo en su bolsa de deporte hasta que lo encuentra. Un bote de crema hidratante de una conocida marca de supermercado. Y entonces, como olvidándose de que está en el vestuario del gimnasio, se dispone a embadurnarse de crema sin escatimar ni en tiempo ni en caricias. Caricias que se asimilan más a un buen magreo. Por todas y cada una las partes de su cuerpo. No se olvide el lector que Marta estaba a menos de 15 centímetros intentándose calzar sus botas para marcharse a casa.

¡Estupefacta! así me quedé ayer por la tarde. Y no es que sea una antigua. La naturalidad en el gimnasio me parece que está fenomenal ¿eh? tampoco entiendo esas mujeres que para cambiarse el sujetador hacen piruetas para evitar que se les vea más de la cuenta. Pero... ¿de verdad hay necesidad de ver cierta intimidad de las personas? Reflexiones aparte, lo cierto es que creo que esta viñeta de Grazia define muy muy bien a las protagonistas de mi historia. 



¡Feliz miércoles! 

lunes, 3 de marzo de 2014

DiCaprio se queda sin Oscar

Ya estamos a lunes, un lunes de resaca... post-Oscar (¡qué gran frase y qué manida), un día con vencedores y vencidos y para mi, sin duda, el gran vencido e injustamente vencido ha sido Leonardo DiCaprio. Después de cuatro nominaciones, esta noche ha vuelto a quedarse sin su estatuilla, merecida por otra parte, por su papel en Lobo de Wall Street. Hace algún tiempo hablaba con un experto en cine sobre el 'caso DiCaprio' y me reconocía que es un gran actor, como ha demostrado en muchas de sus películas, que se ha visto claramente perjudicado por el efecto fan y 'niño mono' de Hollywood. Así me explicaban la razón por la que la Academia de Cine no termina de reconocer su carrera y puede tener toda la ración. Quizá habría que recordarle que el niño mono, sigue siendo mono, pero un actorazo que roza la cuarentena. En fin... opiniones personales a parte, lo cierto es que la gala de esta noche en el Dolby Theatre ha dado mucho juego, especialmente en las redes sociales. 


La maestra de ceremonias, la gran Ellen DeGeneres ha batido un récord con el selfie en el que han participado actores de la talla de Julia Roberts, Jennifer Lawrence, Bradley Cooper , Brad Pitt, Angelina Jolie o Meryl Streep que ha reconocido que era la primera vez que twitteaba algo. Ellen se había marcado un objetivo, que este selfie o autofoto se conviertiera en la foto más retwitteada de la historia, superando a la que Barack Obama subió hace algunos meses junto a su mujer. Y lo consiguió, vaya que si lo hizo. A los pocos minutos se convirtió en la foto más compartida de la historia de las redes sociales. 



Y del selfie pasamos al photobomb, otro nuevo concepto importado del otro lado del charco que significa aparecer de espontáneo en una foto. ¿Quién no lo ha hecho alguna vez? Bueno, pues ahora es lo más cool en las redes sociales. El que no se hace un selfie o un photobomb no es nadie. Por supuesto, esta noche no iba a ser menos y el actor Benedict Cumberbatch ha protagonizado el photobomb de la noche en la alfombra roja junto a U2 ¡Qué majete! 


Importante también si tienes que desfilar en la alfombra roja... ¡Caerse! O tropezarse, eso también vale. Y qué bien se le da a Jennifer Lawrence. Esta vez, como imaginaba que no iba a poder subir al escenario a recoger un premio, aunque estaba nominada por La gran estafa americana, pensó que lo mejor era quitárselo de encima durante el paseíllo por la alfombra roja. Así fue, una vez más volvió a ¿tropezarse? A mi me queda la duda de si esta chica es patosilla o le gusta llamar la atención. (vídeo)


Bromas al margen, lo cierto es que la alfombra roja sirvió para mucho más que para las caídas... Nuestras representantes en Hollywood estuvieron muy acertadas en sus elecciones. Tanto Elsa Pataky como Penélope Cruz (encargada de presentar un premio junto a Robert de Niro) desfilaron guapísimas y muy glamurosas. 



Hoy en Los Ángeles todos despertarán un poquito más tarde... Es la resaca de los Oscar, está justificado.

¡Hasta mañana!