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Mostrando entradas de octubre, 2014

Trabajando con (sobre)información

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En mi último post reflexionaba sobre el hecho de haber perdido la felicidad y la necesidad de hacer un esfuerzo extra para ponerle la sonrisa a una época convulsa. Sigo creyendo en todas y cada una de mis palabras pero hoy debo añadir y reconocer que no nos lo ponen nada fácil. Es cierto. A los problemas económicos, a la falta de confianza en la política de este país, a las cajas B, las tarjetas opacas y a un sin fin de problemas se suma otro de cinco letras: ébola. Sí, el virus del ébola para el que hasta el momento no hay cura y que ha llegado a nuestro país. Una auxiliar de enfermería que atendió a los dos religiosos repatriados de África se ha convertido en el primer caso en Europa de contagio fuera del continente africano. Está en Madrid, aislada en el hospital Carlos III y, por lo que sabemos hasta esta mañana, va mejorando con el suero con el que la están tratando. 
No voy a reflexionar aquí sobre los famosos protocolos (la palabra más repetida en los últimos días), si fallaro…

Hemos perdido la felicidad

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Nos cuesta pintarnos la sonrisa por la mañana. Las prisas, los atascos, un trabajo que no es el que habríamos deseado o por el que no se nos paga lo suficiente, la ausencia de trabajo, problemas económicos, los nuestros, los de nuestra familia y así podríamos seguir casi hasta el infinito, hacen que dejemos nuestra sonrisa tumbada junto a la almohada en pleno letargo. Porque sí, hemos perdido la felicidad. Sé que es una afirmación excesivamente generalista y algo catastrofista, pero de verdad lo creo y voy a explicar por qué. 
¿Cuántas veces al día nos apetece sonreír? ¿Con cuántas personas nos cruzamos al día que nos provocan sonrisas o que llevan una pintada en sus caras? Cada vez menos. Estamos más preocupados por sobrevivir a nuestro día y a nuestras circunstancias que por ser felices. Con sobrevivir nos basta. Ahora no tenemos tiempo para pensar en otra cosa. Ya seremos felices cuando tengamos tiempo de no preocuparnos por nada. Error. Por supuesto que es un grave error porque al…