miércoles, 25 de febrero de 2015

Ya no estoy para ti

Ya no estoy para ti. Lo siento pero ya ha pasado tu momento. Has dejado escapar las muchas oportunidades que me senté a ofrecerte. El tiempo pasa, el reloj corre y yo quiero seguir corriendo con él. Ahora lejos de ti, sí, pero andando mi vida al fin y al cabo que de eso se trata. No quiero ser yo quien pierda la única oportunidad que me brinda de vivirla. Porque, no nos engañemos, la vida nos la jugamos a cara o cruz: o la vivimos o dejamos que pase. No hay más. 

Ya no estoy para ti aunque lo estuve de manera incondicional durante demasiado tiempo. Tiempo perdido, tiempo irrecuperable que nunca podrás compensar. Te esperé junto al buzón, ese que un día acogía tus cartas. Te esperé también sin soltar el teléfono que se convirtió en un apéndice más de mi existencia. En cualquier momento podía llegar tu mensaje. Pero no lo hacía. Ni mensajes, ni cartas, ni llamadas. No llegaron siquiera excusas, ni mucho menos disculpas. 


Te esperé y no viniste. Te esperé y lo único que conseguí fue que te perdieras en tu propia búsqueda de la felicidad. Te esperé pero tú olvidaste que lo hacía, dejaste de recordar que un día te vi alejarte sentada en el banco de aquella estación con los ecos de una promesa: "volveré por ti". Qué absurdas son las palabras cuando enmascaran una mentira. Palabras vacías. Palabras muertas.

Nunca volviste y yo te esperé. Lo hice como el que espera que salga el sol después de la tormenta o quien espera la lluvia para chapotear en los charcos. Te esperé como el que permanece impaciente en la sala de llegadas de un aeropuerto o en el espigón de un puerto mientras trata de buscar en el horizonte el barco que te traiga de nuevo a mi. Pero ni barco, ni avión, ni sol después de la tormenta. Si llegó no lo vi. No te vi. 


Ahora sé que no volveré a verte. Tampoco quiero hacerlo. Se acabó este capítulo de mi libro y vuelvo a empezar uno nuevo con ganas y sin ti. Lo siento pero ya no tienes hueco en mi historia aunque durante mucho tiempo hayas sido la trama central. Equivoqué mi protagonista y ahora lo sé. 

Por fin sale el sol y por fin veo claro mi camino. Ya puedo empezar a recorrerlo sin el peso que he ido acarreando tanto tiempo: el de tu recuerdo. Sólo te pido una cosa: no vuelvas porque ya no estoy.

No estoy para ti. Ahora ya sólo tengo tiempo para mi. Mi tiempo. 



"Un día voy a escribir todo lo que siento. Y vas a leerlo y a preguntarte si se trata de ti. Y probablemente sí. Y posiblemente ya no" 
(Anónimo) 

miércoles, 18 de febrero de 2015

Mi pedacito de vida

Ella es paz. Ella es vida y es tranquilidad. Es verde y azul. También es tierra y luz. Ella te atrapa a primera vista y te obliga a quedarte en sus brazos. Cuando te mira a los ojos te hipnotiza hasta lograr que tu mundo se centre en ella, nada ni nadie importa ya si no está en su limitado radio de acción. Ella y tú. Tú y ella. Al margen de este tándem, la nada. Vacío. 

Ella es fiesta y calor pero también es calma y frío. Ella, sobre todo, es mar. Es turquesa y marino. A veces nerviosa, rabiosa, pero las más, tranquila. Te balancea y te envuelve en su humedad. Ella te invita a respirar el aire más puro a su lado, el de los pinos y el de la posidonia que oxigena su azul. Su amiga íntima, la que convierte su mar en una de las maravillas del mundo, en su seña de identidad. Ella es arena y dunas. Es sol y es vida. Pero vida de la de verdad, de la que se escribe en mayúsculas.


Sus besos saben a sal y durante años me supieron a hogar. Sus ojos me vieron crecer, su voz me enseñó a hablar su idioma y sus manos me acariciaron cuando lo necesité. Siempre estuvo allí a pesar de que la abandoné. La edad me obligó. Pero no es rencorosa, ella siempre te espera. Desde entonces vuelvo a sus brazos en busca de consuelo. De ella necesito el faro que me guía cuando estoy perdida. Porque su faro no sólo guía a los barcos que se le acercan. Esos luceros alumbran la vida de quienes un día decidieron abrirle su corazón.


Paz, tranquilidad y sosiego. En ella encuentras la puerta a tu yo interior, a la reflexión. En ella está la inspiración. Julio Verne ya se dio cuenta hace muchos años y cayó en sus redes. Ella es generosa y acoge a todo el que llame a su puerta. En su tierra y en su mar hay sitio para todos a pesar de su pequeñez. Porque no lo he dicho, pero es la pequeña de cuatro hermanas. También es la más bella, si se me permite la licencia. 

Es "el último paraíso del Mediterráneo", pero para mí es mucho más. 

Es mi tierra y mi pedacito de vida inolvidable. 

Formentera. 




viernes, 13 de febrero de 2015

Feliz en tu día

Qué bonita y qué necesaria eres. Hoy es tu día. Sólo se te reconoce desde hace cuatro años, pero llevas acompañándonos toda la vida. Tanto y tanto tiempo. Nos has contado tantas y tantas cosas. Nos has informado. Nos has entretenido. Nos has emocionado y nos has hecho reír. Yo he sido y soy una privilegiada. Me has abierto tus puertas y me has dejado conocerte por dentro. Y cómo me ha gustado lo que he visto. Me has fascinado hasta el punto de entregarme a ti, de prestarte mi voz desde hace ya más de doce años. Por eso sólo puedo darte las gracias. 

Gracias también a quienes hacéis posible nuestra relación. Sin vosotros que estáis al otro lado, ella y yo estaríamos solas y se haría el silencio, el gran enemigo de la radio. Gracias por prestarnos vuestros oídos y por regalarnos vuestro tiempo. 

¡Feliz Día Mundial de la Radio a todos! 


Recupero aquí un extracto de una entrada del año pasado. No se me ocurre mejor forma de definir el medio al que me dedico en cuerpo y alma y al que, a pesar de todo (a veces también de todos) adoro.

"Hoy me gustaría parar el mundo para hablaros de ella, de quien ocupa la mayor parte de mis días desde que me la presentaran hace ahora unos doce años. No os voy a negar que, como en toda relación, tenemos nuestros más y nuestros menos. Sí, nuestra relación también tiene "altibajos", pero lo nuestro fue un flechazo, un amor a primera vista. Al menos lo fue para mi. Ella no tiene voz para admitirlo. En realidad no tiene una sola voz, las tiene todas. A veces parece un hombre sabio seguro de sí mismo, otras veces se pone en la piel de una mujer dulce y delicada. En ocasiones es divertida y alocada y otras veces es seria y rigurosa. En algunos momentos vive de la música, en otros prefiere la palabra. Así es ella. Así es la RADIO."


"No es cierto que no tuviese nada puesto. Tenía puesta la radio"
(Marilyn Monroe) 

lunes, 9 de febrero de 2015

Díselo aunque te mueras de miedo

Habla. No te calles. Díselo que lo estás deseando. Dile eso que hasta ahora has guardado para ti y te come por dentro. Pronuncia esas palabras que nunca pensaste que llegarían a sonar con tu voz. Habla. Habla de eso que te preocupa, de eso que no sale de tu mente y que hace demasiado tiempo ya se enquistó en tu corazón. 

Busca las palabras y encuéntralas, están ahí para que las utilices. Transforma en palabras eso que ahora te quita la respiración. Busca la fuerza y encuéntrala, también está ahí esperando que la dejes salir, deseando ayudarte a quitar la losa que hoy te empuja contra el suelo y no te deja avanzar. 

Plántate delante y deja que de tus cuerdas vocales salga ese discurso que llevas tanto tiempo ensayando. No te dejes nada en el tintero y no permitas que tu intento sea fallido. Respira hondo y deja que el aire pase por tu garganta, deja que ese aire que ahora sólo respiras se transforme en palabras y que esas palabras recojan tus deseos, tus quejas, tus súplicas, tus ruegos, tus preguntas y tus respuestas.


No tengas miedo y habla. Díselo. Dile eso que no te deja vivir. Róbale un segundo, un minuto o una hora de su vida para empezar a vivir la tuya sin cadenas. Si no lo haces nunca sabrás lo que podría haber sido. No dejes que la duda te acompañe siempre y háblale, díselo. Sé fuerte y renuncia de una vez por todas al silencio impuesto. 

Díselo. Hazme caso y dile eso que te impide dormir por las noches. No te preguntes qué pasará después porque nadie tiene la respuesta a eso. No te preguntes en un futuro "y sí...". Haz que sea. Ahora. Haz que las cosas cambien, que tu vida cambie. Saca de tu mente lo que ya no quieres y llévaselo a su propietario en forma de palabras. 

Dile que le quieres o dile que le odias pero díselo... "hasta que se gasten las palabras". 



"Habla hasta que se te gasten las palabras pero no te rindas, por favor"
(Rita en Velvet)

miércoles, 4 de febrero de 2015

Lo importante es vivir

Llega un día en el que uno se plantea hacia dónde va. A veces llega precoz y otras veces se retrasa, pero siempre llega. Es el día en el que miras tu vida con perspectiva, lo que ha sido hasta el momento y lo que tiene pinta de ser en un futuro no muy lejano. Ese día te pones nota. En ese instante te preguntas si ha valido la pena y te das cuenta de que sí, que siempre es sí. Porque al final todo lo que te ha pasado hasta el momento ha valido, aunque haya sido para aprender.

Pensar en cómo seguirás caminando a partir de ese momento es más complicado. En ocasiones es difícil enfocar el futuro y te limitas a aminorar la marcha y a dejar que las luces antiniebla iluminen tus pasos. Eso vale. Claro que vale. Al final siempre termina desapareciendo la bruma y saliendo el sol que ilumina más lejos. El sol lo ilumina todo. 


Llega un día en el que te replanteas ese todo, entendiendo la totalidad como la máxima expresión de ti mismo. Tus valores, tus objetivos y metas, tus deseos, tus sueños... Te cuestionas si los has colocado en la casilla del tablero que les corresponde. También si son las piezas con las que debes jugar. A veces sólo necesitas un motivo mínimo para sacar la balanza y pesar en ella tu vida.

Un día sencillamente te das cuenta de que lo importante, eso que te quita el sueño, ya no lo es tanto. A partir de ese momento puede que lo imprescindible en tu vida sea algo que antes pasaba inadvertido: el detalle, una mirada, volver a ver la luz del sol, sentir el agua del mar en tu piel o notar una vez más su piel sobre la tuya. 

Lo importante en tu vida es lo que tú decidas pero lo más importante, y eso es universal, es VIVIR.


En el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer no hay otro objetivo que vivir. Que esto nos sirva para tomar ejemplo de quienes luchan todos los días, de quienes ganan batallas, también de quienes las pierden porque todos ellos son ejemplo de superación y de amor, amor por la vida.


"El hombre que ha empezado a vivir más seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera"
(Ernest Hemingway)