¿Y si fuera amor?

Preguntas. Respuestas. Cuestiones que no tienen respuesta y respuestas que de pronto aparecen cuando menos las esperas. Soluciones a preguntas eternas que el tiempo te acerca y te sirve en bandeja y otras que ni el reloj es capaz de mostrar. Preguntas cotidinas que inundan nuestro día y preguntas que pretenden conformar nuestra vida. Preguntar y responder. Responder y volver a preguntar. Esa es la vida. Lo contrario, el silencio. La nada.

De pequeños solemos hallar las respuestas a todas nuestras cuestiones pero al crecer la cosa cambia. Las respuestas no son tan evidentes porque nuestras preguntas dejan de ser sencillas. ¿Y si fuera amor? ¿Qué pasaría si lo que siento dejara de ser amistad y se transformara en amor? ¿Dónde empieza el amor y termina el cariño? El amor, esa palabra tan grande e imponente. Ese vocablo tan necesario en nuestra vida. Amor de madre. Amor de hermano. Amor romántico. Amor maduro o amor de película. Es igual. Esas cuatro letras imponen, provocan respeto y, por supuesto, mucha responsabilidad. Estar a la altura del amor no es fácil. Reconocerlo, en ocasiones, tampoco. 


El cine se empeñó en ayudarnos a detectarlo a tiempo con varios "manuales de amor" (Manuale d'amore) pero el cine también nos ha confundido inventando amores de fantasía donde las rosas inundan todo lo que el amor roza, donde todo es fácil y donde las historias tienen siempre un final feliz. Realidad ficcionada. Ficción en realidad. 

El amor eres tú y amor es tantas veces como te enamoras. Pero, insisto, ¿y si fuera amor? ¿Qué pasaría si eso sucediera? ¿Deberíamos dejarle entrar? ¿Siempre? El amor es el motor del mundo, de eso no hay duda pero ¿alguna vez puede llegar a pararse ese motor? Gracias al amor nosotros estamos aquí. Por el amor incondicional de unos padres crecemos y gracias al amor de los demás encontramos la felicidad. También gracias al amor propio. Amor es todo y nada. Amor es lo que tú quieras que sea. 


¿Y si fuera amor? ¿Podemos descubrirlo sin abrirle la puerta? Prueba. Error. Ensayos. Equivocarse para acertar. Perder para ganar. En el amor no se falla, sencillamente se termina. Porque sí, el amor no es eterno como se empeña en hacernos creer el séptimo arte. El amor a veces caduca y no por eso fracasamos. Disfrutamos de su momento y vivimos de su felicidad hasta que vuelve a aparecer. 

Deja de preguntarte qué pasaría si fuera amor y descúbrelo. Ábrele la puerta y disfruta de la estela que deja al pasar, de ese aire limpio, puro, de su calidez. Abre tu ventana de par en par. Si no es amor, él mismo encontrará la salida y siempre estarás a tiempo de volver a cerrar hasta que otra duda llame a tu puerta. Buscar la respuesta a cada pregunta. Así de sencillo. Así de complejo. La vida.

Comentarios

  1. Abriendo puertas al amor pero sin aprisionarlo. Ésa es la idea. Con el amor sucede como con el aire: si intentas aprisionarlo entre tus manos, desaparece. El amor solo puede vivir en libertad. Cuando intentamos retenerlo a toda costa, se convierte en dominio, en posesión. Y eso es justamente la antítesis del amor.
    Buen tema para la reflexión!

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  2. ¿Y si fuera amor? Uff, difícil dilema si no estamos dispuestos a dejarle entrar... Es evidente que la pregunta que formulas está a la altura de las clásicas ¿Quiénes somos? o ¿Por qué estamos en este mundo? Pero lo que sí está claro es que cuando se le deja entrar y se disfruta de él, el amor, sea la versión que sea y en las circunstancias que sean, es lo más placentero que se puede experimentar, aunque también puede llegar a convertirse en el dolor más terrible que se puede sentir. Gran artículo, Marta. Enhorabuena!

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