miércoles, 8 de julio de 2015

Perdí la palabra

¿Dónde estás cuando te necesito? ¿Dónde te escondes siempre que te busco? Llevo tantas semanas rebuscando entre las páginas de mis viejos libros que hasta el reloj se ha cansado de esperarme. Creo, incluso, que ha empezado a contar a un ritmo que hasta a él le viene grande. Tienes que estar por aquí, lo sé, pero no te encuentro. Cierro los ojos, me concentro esperando así invocarte pero nada. La puerta está cerrada y el blanco lo ocupa todo. Blanco limpio. Blanco puro. La nada. 

¿Por qué no apareces ahora que te necesito? ¿Por qué no vuelves? Prometo cuidarte, respetarte, acariciarte todas y cada una de tus... vuelve, por favor. Necesito que le pongas nombre a mis días, que ayudes al que bombea y a ésta que te escribe a entender. Abro cajones, registros, carpetas, releo viejas cartas, también las recientes que todavía conservo en  mi bandeja de entrada pero nada, no estás. Busco incluso en mi memoria pero no encuentro nada parecido a ti. Ni siquiera estás entre los tomos del diccionario más extenso de mi estantería.


¿Cómo nombrar esto que me está pasando si no te encuentro? ¿Cómo compartir lo que en mis sueños aparece si tu ausencia me lo impide? Vuelve. Vuelve, por favor. Ayúdame a encontrar una salida a esta sensación que se agarra al alma. A esto, sea lo que sea, que me quita el hambre y me roba el sueño. Duele. Juntas podemos salir de este laberinto en el que, sin tu permiso, me colé hace algún tiempo. Demasiado, quizá. Lo sé, sé que mi relación contigo es egoísta: yo pido y tú me das. Pero es que nadie como tú puede darme el alivio que necesito. 

No sé, tal vez alguien más ha llamado a tu puerta y estás ocupada entre otras páginas. Pero vuelve, por favor. Aunque sólo sea un segundo para encender la bombilla que me permita ver de nuevo. Vivir sin ti es vivir a ciegas, en soledad. Pero soledad de la que duele, de esa en la que hasta el alma te abandona. Vuelve, por favor. Vuelve a conectarme con eso que alguien, en un alarde de lucidez, se atrevió a llamar "yo interior". Mi esencia. 


¿Cómo expresar si tú no estás esta sensación que me quita el aire y a la vez me da la vida? ¿Cómo explicar la risa, el llanto, el placer y la pena si no es contigo? Tú, siempre cuerda, siempre certera, siempre atenta. Siempre. 

¿En qué momento te perdí? Yo, que siempre creí tenerte, que pensé que lo nuestro era para toda la vida. Yo, reina y señora del control. Te perdí o no supe mantenerte a buen recaudo. Comencé a soñar y me fui cada vez más lejos, cada vez más alto y ahí ya no estabas tú. Vuelve por favor y ayúdame con tu acierto a seguir caminando. Si no es por aquí que sea por allá. Da igual si es a tu lado. 

Sin ti, palabra, no puedo vivir. Qué será de mí si ya no puedo hablar, expresar, escribir. 

Palabra, que no estás. 

Silencio que todo lo llena. 


"Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma"
(Julio Cortázar)