martes, 13 de octubre de 2015

El tiempo de tu vida

Lo intento, pero no puedo. Me empeño, pero no lo consigo. El tiempo no quiere detenerse por más que se lo pido. Pasa, vuela, corre y lo arrastra todo consigo. No pide permiso, no se disculpa, simplemente sigue su curso. No vuelve atrás por más que implores, no da segundas oportunidades. El tiempo pasa y no se detiene y a su paso deja marcas. Se arrastra dejando surcos, cicatrices, heridas abiertas, marcas en el alma y secretos en el corazón. El tiempo es efímero y también es eterno. Te ve nacer y te acompaña hasta el último suspiro. Tiempo. Bien preciado. Posesión irrecuperable.


Lo intento, de verdad que lo intento pero no puedo alcanzarlo. Se me escapa sin que me dé cuenta por más que trato de bebérmelo a sorbos. Es fugaz y, como la arena fina de mi playa, se me escapa entre las manos. Lo veo marcharse y lo recuerdo cuando daba sus primeros pasos, tímido, lento. Tiempo pasado que tal vez fuera mejor. Tiempo futuro de incertidumbres, de carreras contra el reloj, de minutos que son segundos y horas que se convierten en minutos. Años que parecen meses y décadas que se esfuman. Así es el tiempo, caprichoso.

Lo intento, pero el tiempo, mi tiempo, le ha echado un pulso al reloj. También a mi cuerpo. Pasa por mí y me pone años. O me los quita, no lo tengo claro. El tiempo pasa y pisa a su paso, pisa fuerte, te pisa con fuerza. No quiere que te duermas, quiere que le vivas. Que vivas cada uno de sus segundos como si no hubiera más, porque no los hay, tal vez no los haya.


El tiempo te enseña, te da experiencia, te ofrece sabiduría pero también te pone a prueba. Te pone pruebas en el camino para que estés despierto y hagas tuyo cada uno de sus compases. El tiempo pide que le disfrutes, le exprimas y también le llores, pero poco rato. Quiere que le respires, que cojas fuerzas y le saltes, que bailes con él y corras a su lado. Busca que le rías, que lo hagas a carcajadas. Tiempo sin sonrisas es tiempo perdido y aquí no estamos para perder nada.

Tiempo de esperas aprovechadas. Tiempos muertos con vida. El tiempo de tu vida. 

"Cinco minutos bastan para soñar toda una vida. Así de relativo es el tiempo"
(Mario Benedetti)