lunes, 29 de agosto de 2016

Déjame decirte

No es fácil, no siempre salen las palabras y cuando salen se desvanecen al encontrarse con tus ojos que ya no miran, que atraviesan. No es fácil romper el silencio, a veces eterno, de la distancia. Esa distancia que ha supuesto la pérdida de momentos entre los dos y que ha vivido, o malvivido mejor dicho, de recuerdos.

Qué difícil es atravesar la niebla que hay entre los dos, esas nubes de tormenta que, con el tiempo, se han convertido en una mera bruma lo suficientemente espesa como para sólo intuirnos. Porque estarás conmigo en que ya al mirarnos no nos vemos. O nos vemos sin mirarnos, quién sabe.



Qué fácil sería todo si al abrir la boca salieran solas las palabras, si fluyeran, como en su día fluía todo entre nosotros. ¿Te acuerdas? Qué fácil era entenderse con sólo mirarse, viendo sólo un gesto de tu mirada parda, o distinguiendo ese tic tan tuyo cuando algo no te gusta. Cómo nos entendíamos.

Ahora todo cambia. Nada es como cuando veíamos las mismas películas y disfrutábamos de la misma música en directo… qué manera de cantar en aquel concierto, ¿recuerdas?. Ahora rebusco entre nuestros recuerdos por si alguno me mostrase el modo de llegar de nuevo a ti, de explicarte, de decirte todas aquellas cosas que nunca te dije por miedo o por vergüenza. Quizá por inexperiencia o tal vez por juventud, si es que no se trata de lo mismo. Y es que mira que éramos jóvenes ¿eh?



Déjame intentarlo. Déjame empezar por un “lo siento”, que siempre funciona porque desarma. Lo siento. Dos palabras a modo de pañuelo blanco, de son de paz, porque la guerra, la nuestra, terminó hace ya unas cuantas vueltas al calendario. Lo siento por todo lo que te dije y siento mucho todo lo que callé. Siento también no haber sabido interpretarte cuando todavía tenía sentido.

Por todo ello y por todo lo demás déjame decirte, o déjame intentarlo al menos, que a pesar del tiempo… te quiero. 


"Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos porque se convertirán en tu destino"

(Mahatma Gandhi)

lunes, 22 de agosto de 2016

Tiempo al tiempo

El tiempo… menudo concepto. Tiempo que pasa, que vuela, que se acaba pero también tiempo que viene, nuevos tiempos, tiempo para todo. Tiempo al tiempo. Tiempo que falta y también que pasa lento. Tiempo, eso sí, que nunca vuelve.

Vida y tiempo, tiempo que es regalo. Tiempo que a veces desaprovechamos por olvidar que un día se acaba, que no es eterno y que tarde o temprano, por mucho que nos empeñemos, llega a su fin. Aprovechar el tiempo, hacer que todo cuente y que se convierta en recuerdos imborrables porque el tiempo es vida y la vida un día serán eso, recuerdos.



Tiempo dedicado a nosotros, a nuestros sueños, a lograr nuestras metas, a sacar sonrisas, a pintarnos la nuestra cada día. Tiempo destinado al trabajo, pero no únicamente al que nos facilita un sustento, también a trabajar el alma y a cultivar nuestra esencia. Sí, ese tiempo olvidado que dejamos para cuando nos “sobre”, para cuando “lo tengamos” olvidando que el tiempo es ahora.

Tiempo que se mide en horas, minutos, segundos… Tiempo que también se mide en momentos. Y son esos los momentos que quiero rescatar dilatando el tiempo cada semana, “parando el mundo” con la ayuda de las palabras.


Líneas de mi tiempo y del vuestro. Letras en suspenso.


Bienvenidos (de nuevo) a nuestro tiempo. 


"El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto"
(Charles Chaplin)