Sin miedo a sentir

Sentir. Sentir tristeza, alegría, pena, felicidad. Sentir miedo, pasión, euforia. Sentir frío, sentir el calor sofocante de un día de verano y sentir vacío cuando nos despedimos de algo que amamos. Sentir la energía de un abrazo, sentir que te envuelve una canción o que pierdes la noción del tiempo entre las páginas de una buena historia. Sentir que te palpita el corazón cuando escuchas su voz o sentirte a morir con su desprecio. Sentir.

Qué sentido tiene la vida si no es sentir todo lo que te proporciona, sin miedo, o sintiendo miedo pero sintiendo en definitiva. Porque sentir es vivir y vivir es sentir nuestro cuerpo y todas las señales que nos envía constantemente, aunque no nos demos cuenta. El cuerpo es una esponja en constante contacto con el entorno y éste, todo un catálogo de estímulos que se expanden en décimas de segundo. Si nos enamoramos es porque sentimos y sentimos y por eso a veces sufrimos pero qué hay de malo si todo eso nos hace sentirnos vivos. 


Y es que no es lo mismo estar vivo que sentirlo, que dejarse emocionar por una puesta de sol o un poema escrito a sucio durante un viaje en un tren de madrugada. No, no es lo mismo respirar para oxigenar los pulmones que hacerlo y proporcionarle oxígeno también a tu alma. Y esto se nos olvida aunque todos presumamos de lo contrario o precisamente de que somos "fuertes" y no tenemos tiempo para pararnos a pensar si estamos tristes, si lo que tenemos delante es la felicidad, si necesitamos un abrazo o llorar a mares. No tenemos tiempo para esas "tonterías" y no nos damos cuenta de que esas tonterías son regalos que nos hace la vida. 


Nos olvidamos de sentir o nos negamos esa posibilidad sin ser conscientes de que con ello nos estamos olvidando de VIVIR en mayúsculas. Qué hay de malo en sentir miedo, tristeza o pena si, en definitiva estamos sintiendo. Si con ello valoramos más sentirnos alegres, eufóricos o felices, si ponemos en valor lo que sentimos al ver una sonrisa de buenos días o una mirada amable en un mal momento. Qué hay de malo en sentir la soledad si también vamos a ser capaces de sentir y valorar el apoyo de quienes nos quieren. 

Sintamos y hagámoslo sin temor y sin límite de tiempo, que el tiempo es vida y sentir es vivirla. 


"Puedes cerrar tus ojos a las cosas que no quieres ver, pero no puedes cerrar tu corazón a las cosas que no quieres sentir"
(Johnny Depp) 

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