miércoles, 26 de agosto de 2015

Mi reflejo

Te dije que te marcharas, que te dejaba tres semanas para recoger tus cosas y hacer las maletas. Te dije que al irte cerraras la puerta de casa despacito, sin hacer ruido, sin levantar mucho polvo. Te lo dije, te lo repetí. Te lo pedí por favor. Te supliqué. Lo hice mirándote a los ojos y de rodillas. Márchate. Pero no te has ido, todavía hoy sigues aquí. Estás de noche y de día, al despertarme y al acostarme. Hasta cuando cierro los ojos estás ahí. 

Te veo y contigo todo lo que no quiero, lo que me inquieta, lo que me asusta y lo que no me deja seguir. Eres mi piedra en el camino y mi muro a derribar. Te pareces tanto a mí que das hasta miedo. Eres el reflejo de lo que no quiero ser. Mi reflejo actual. En el futuro, mi reflejo del pasado. 


Te miro y me encuentro donde no querría estar. Te miro y no veo de lo que soy capaz, no veo que esa pared que tengo delante la pones tú. Tú eres quien coloca minuciosamente las piedras que me voy encontrando en mi camino hacia ninguna parte, que me hacen caerme y no me dejan levantarme. Eres tú quien me quita la brújula y las ganas, quien me impide ver el flotador que aguarda a que me caiga al agua para ayudarme a salir. 

Por eso y por más quiero que te marches, que lo hagas ahora y que no te despidas. Que el adiós sea fugaz y para siempre, que no dejes tu rastro en el espacio de mi recuerdo porque no es necesario. No, ya no te necesito. Me ayudaste a hacerme más fuerte, a mirarte y ver más allá, a aprender a querer de lo que no quiero. Y no, ya no te quiero. 


Mañana, al encender la luz no quiero que aparezcas al otro lado de ese cristal que me ayuda a peinarme y maquillarme todas las mañanas. No, no es a ti a quien quiero ver en el espejo de mis días. Deja espacio a mi reflejo, él lo necesita porque ocupa cien veces más que tú. A él, a mi reflejo, es a quien quiero ver al despertar, también al acostarme. Quiero que sea él quien guíe mis días y quien guarde mis noches. 

Márchate. Sal ahora, a plena luz de día para que todos puedan ser testigos de tu ausencia. 

En mi espejo ya sólo estarás tú: mi reflejo. 


"No te tomes por tu reflejo, tras él está tu verdadero rostro"
(René Rebetez)